jueves, 3 de noviembre de 2011

666 EL NUMERO DE LA BESTIA



Muchos de vosotros habreís oído hablar del Apocalipsis de San Juan. Digo habréis oído, porque yo se que la mayoria de vosotros solo habéis escuchado las citas que se leen en los sermones de la misa. Incluso muchos sacerdotes no han leído con detenimiento el Apocalpsis, y me atrevería a apostar que incluso no han leído toda la Biblia con detenimiento, como se debe leer y no solo memorizar pasajes para exponerlos como citas sacadas de contexto para que encajen en una homilía.
También el cine se ha encargado de interpretar a su manera, la mayoría de veces, todo hay que decirlo, basándose en libros best sellers.
Veamos primero una pequeña introducción:
El Apocalipsis se le atribuye a San Juan (Yohanan en hebreo), más conocido como Juan el Evangelista.
Parece que en un principio, el Evangelio de Juan era anónimo, aunque desde los primeros tiempos del cristianismo se le atribuye a Juan.
Juan el Evangelista se suele asociar a la figura del discípulo de Jesús. Dicho discípulo solo se menciona en el evangelio de Juan. Curioso ¿no? ¿Era el discípulo bien amado, que en la última cena se recuesta sobre el pecho de Jesús?.



¿O bien el "bien amado" era María Magdalena? No os escandalicéis, puesto que esta idea no es mía, viene desde muy antiguo. Ya el gran Leonardo da Vinci intentó representar en su última cena lo que os estoy diciendo.
Última cena, de Leonardo da Vinci. Juan está a la derecha de Jesús (izquierda del cuadro). Hay quien cree ver a María Magdalena, y no a Juan,  como el discípulo bien amado de Jesús. Yo personalmente creo que Leonardo plasmó a una mujer y no a Juan. Y si no fijaos bien.

Lo cierto es que el Apocalipsis es un libro profético. Es dificilísimo interpretar lo que quiere transmitir Juan, ya que todo son simbolismos, lo que conlleva a interpretaciones diversas y todas ellas, o por lo menos, la mayoría, bastante creíbles.

El Apocalipsis empieza con una introducción que hace que el lector continúe leyendo ya que asegura que es una revelación del propio Jesucristo.

Recordemos como empieza el Apocalipsis de San Juan según la Biblia católica:

1.1 Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto; y envió a su Ángel para dársela a conocer a su siervo Juan.
1.2 el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo; todo lo que vio.
1.3 Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el tiempo se acerca.
1.4 Juan, a las siete Iglesias de Asia. Gracia y paz a vosotros de parte de Aquel que es, que era y que va a venir, de parte de los siete Espíritus que están ante su trono.
1.5 y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de entre los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados.
1.6 y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder de los siglos de los siglos. Amén.
1.7 Mirad, viene acompañado de nubes; todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí. Amén.
1.8 Yo soy el Alfa y el Omega, dice el Señor Dios, Aquel que es, que era y que va a venir, el Todopoderoso.

Una vez leída esta espectacular introducción, no queda más remedio que seguir leyendo. Pero nosotros nos quedaremos con la lectura que hace referencia al número de la Bestia.
La encontramos en el capítulo 13. Es bastante complicado de interpretar, por lo menos para las personas no introducidas en el esoterismo. Muchos creen ver señales de algo que no está tan claro como parece, y si no, leamos:

13.1 Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas, títulos blasfemos.
13.2 La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como el oso, y las fauces, como fauces de león: y el Dragón le dió su poder y su trono y gran poderío.
13.3 Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia.
13.4 Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia, y se postraron ante la Bestia diciendo: ¿Quien como la Bestia? ¿Y que puede luchar contra ella?
13.5 Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dió poder d actuar durante 42 meses.
13.6 y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios; para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo.
13.7 Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.
13.8 Y la adorarán todos los habitantes de la tierracuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero Degollado.
13.9 El que tenga oídos, que oiga.
13.10 El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir. Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos.
13.11 Vi luego otra Bestia que tenia dos cuernos y surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente.


La segunda Bestia
13.12 Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada.
13.13 Realiza grandes señales hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra;
13.14 y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que teniendo la herida de la espada, revivió.
13.15 Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia, y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia.
13.16 Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobre, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente.
13.17 Y que nadie pueda comprara nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.
13.18 ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un nombre. Su cifra es 666.

Vosotros mismos. Esta es la famosa citación del Apocalipsis de San Juan sobre el 666.
Si alguien entiende lo que realmente quiere transmitir Juan en su Apocalipsis, por favor, no se lo guarde, ¡dígamelo! ,,,¡me muero de ganas de saber que quería decir !
Gracias.

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