miércoles, 5 de abril de 2017

LAS SUEGRAS y su problemática


Hay cuestiones que son fundamentales en nuestra vida y que pueden marcar para siempre e incluso destruir, en según que casos, la convivencia de una pareja. Y me refiero a las suegras.
Nuestras queridas suegras, con todo su cariño, muchas veces lo que hacen es crear un conflicto entre sus hijos. Ellas no son conscientes de ello porque son muy posesivas y creen que actúan bien pero el daño que ocasionan sin medir sus consecuencias, a veces, es irreparable.

Aquí es donde los hijos también deben saber actuar en consecuencia. No siempre hay que obedecer los consejos de las madres una vez estamos conviviendo con nuestra pareja. Tenemos la madre de él y la madre de ella. Salvo excepciones, nuestra esposa siempre recurrirá a su madre por lazos naturales de sangre. Normal. Hasta aquí, correcto.
El problema de la suegra materna es cuando se "adueña" del matrimonio de su hija, marcándole todo tipo de pautas, desde cuando el bebé es pequeño, diciéndole como debe vestirle, alimentarlo, educarlo, etc,.. hasta el compromiso obligado con su hija de que cada semana debe ir a visitarla. A veces, para disimular su actitud posesiva, la suegra materna permite a su hija que vaya a visitar a la suegra paterna.

La excesiva dependencia de la madre puede ser causa de nulidad matrimonial. Muchas madres entrometidas quieren dirigir la vida de sus hijos sin darse cuenta que ellos ya han dejado de ser dependientes y que han creado su propia familia. Estas madres no se quieren dar cuenta que sus hijos ya no son niños.
Las madres de ellos, me refiero a las que no quieren admitir que sus hijos ya han creado una familia, y que son independientes, son muy peligrosas cuando por celos, hablan a su hijo mal de su mujer. Estos hijos deben pararle los pies a su madre y hacer caso a su mujer, puesto que su vida y el hogar que han creado lo tienen que mantener. Estas madres deberían permanecer calladas, sin comentar nada, y aceptar la decisión que su querido hijo ha tomado, siempre, claro está, dentro de situaciones tradicionales y consideradas normales por nuestra sociedad.



Por otro lado, las suegras que se creen con todo el derecho de visitar a sus nietos cuando les venga en gana, sin consultar a yernos o nueras, se están entrometiendo en la vida del matrimonio creando un grave conflicto que a la larga, nunca se sabe como acabará.
Otro de los conflictos más graves de la pareja es hipotecar su fin de semana visitando de forma continuada a la suegra. Aquí si que se termina la libertad del matrimonio.  Se adquiere una obligación rutinaria que la propia suegra, si fuera un poco inteligente debería evitar, y por el contrario, potenciar la libertad de la pareja para que los fines de semana lo pasen con sus hijos, sin ningún tipo de obligación. Las visitas esporádicas son aceptables, pero no así las obligatorias y rutinarias. Siempre acaban mal. Mal para la pareja o mal para la suegra.
Tanto él como ella deben confiar el uno en el otro y aprender de sus errores, creando un hogar fuerte y seguro, sin dependencias de suegras que siempre están dando su opinión sin pedírsela.

Además existe el peligro de la dependencia cuando se pide ayuda continua o consejos a la suegra, bien por parte de él o por parte de ella para ayudarlos con sus hijos sobre todo, cuando son pequeños. Es cuando la suegra empieza a hacer de madre más que de abuela, creando otro problema que es difícil de resolver por la fuerte vinculación que la suegra va adquiriendo con sus nietos.

La madre se sentirá inútil frente a la soltura de la abuela de sus hijos, sea su madre o su suegra. Esto puede ser el inicio de un grave conflicto familiar.

Por eso, hay que resaltar que lo más importante es la pareja, su convivencia y aceptar sus errores ya que con ellos van aprendiendo. Sin dejar de convivir con los suegros pero de forma espontánea y a ser posible, esporádica. También hay que aceptar consejos, pero sin crear dependencias.

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