miércoles, 24 de noviembre de 2010

TEMPLARIOS


PAUPERES COMMILITONES CHRISTI TEMPLIQUE SALOMONIC, conocidos vulgarmente como la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, Orden del Templo o Templarios.

Considerada como la más famosa e importante orden de religiosos guerreros en defensa de la cristiandad.

Fundada en 1118 por un grupo de caballeros que luchan contra el Islam en Tierra Santa. Liderados por Hugo de Payns, el grupo lo formaban, además de Hugo, Godofredo de Saint Omer, Godofredo Bisol, Payén de Mont Didier, Archembaud de Saint Aignant, Gondemar, Andrés de Montbard, Hugo de Champagne, y Jacques de Rossal.

Eran los tiempos de Balduino I rey de Jerusalem, quien se ocupó de enviar cartas a todos los reinos cristianos de Europa para que apoyaran y reconocieran a la recién nacida orden.
Ya le iba bien, porque Balduino no disponía de tropas suficientes para proteger a los peregrinos que acudían masivamente, así que estos caballeros que decidieron quedarse a custodiar los Santos Lugares, le servían al mismo tiempo de protección.

En su sello aparecen dos caballeros sobre un mismo caballo, símbolo de su pobreza, y en griego y latín, el lema: "El Sello de los Soldados de Cristo"







La orden surge como idea inicial, para proteger a los cristianos que querían visitar los Santos Lugares de Palestina, cuya capital Jerusalem acababa de ser conquistada en la primera cruzada.
Los Templarios fueron reconocidos por el Patriarca latino de Jerusalem.

Más tarde, en 1129, la Orden es reconocida oficialmente por la Iglesia Católica. Poco a poco fueron ganando fama de guerreros muy bien entrenados para el combate, además de ser una orden modélica en cuanto a su organización y especialmente en el terreno económico.
Se conviertieron en la más importante orden de su tiempo. Construyeron fortificaciones en casi todo el mundo cristiano fronterizo, como prevención defensiva de las invasiones musulmanas.

Los Templarios en el Reino de Aragón, segun Wikipedia:
La orden comienza su implantación en la zona oriental de la Península Ibérica en la década de 1130.
En 1131, Ramón Berenguer III, Conde de Barcelona, solicita su entrada en la Orden, y en 1134, el testamento de Alfonso I de Aragón les cede su reino a la Orden del Temple, junto a otras órdenes, como la del Santo Sepulcro.
Este testamento sería revocado, y los nobles aragoneses, disconformes, entregaron la corona a Ramiro II, aunque hicieron numerosas concesiones, tanto de tierras como de derechos comerciales a las órdenes para que renunciaran.

Este rey buscaba la unión con Barcelona de la que nacería la Corona de Aragón.
Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón pronto llegaría a un acuerdo con los Templarios para que colaboraran en la Reconquista, la concordia de Girona, en 1143, por la que recibieron los castillos de Monzón, Mongay, Chalamera, Barberá, Remolins y Corbins, junto con la Orden militar de Belchite de Lope Sanz, favoreciéndoles con donaciones de tierras, así como con derechos sobre las conquistas (un quinto de las tierras conquistadas, el diezmo eclesiástico, parte de las parias cobradas a los reinos taifas).






Petronila y Ramón
También, según estas condiciones, cualquier paz o tregua tendría que ser consentida por los templarios, y no sólo por el rey. Como en toda Europa, numerosas donaciones de padres que no podían dar un título nobiliario más que al hijo mayor, y buscaban cargos eclesiásticos, militares, cortesanos o en órdenes religiosas, enriquecieron a la orden.

En 1148, por su colaboración en las conquistas del sur del Patrimonio del Casal de Aragón, los templarios recibieron tierras en Tortosa (de la que tras comprar las partes del príncipe de Aragón y conde de Barcelona y los genoveses quedaron como señores) y de Lérida (donde se quedaron en Gardeny y Corbins).
Tras una resistencia que se prolongaría hasta 1153, cayeron las últimas plazas de la región, recibiendo los templarios Miravet, en una importante situación en el Ebro.Tras la derrota de Muret, que supuso la pérdida del imperio transpirenaico aragonés, los templarios se convirtieron en custodios del heredero a la corona en el castillo de Monzón.
Este, Jaime I el Conquistador, contaría con apoyo de los Templarios en sus campañas en Mallorca (donde recibirían un tercio de la ciudad, así como otras concesiones en ella), y en Valencia (donde de nuevo recibieron un tercio de la ciudad).

Los templarios se mantuvieron fieles al rey Pedro III de Aragón, permaneciendo a su lado durante la excomunión que sufrió a raíz de su lucha contra los angevinos de Francia en Italia. Finalmente los Templarios se asentarán en Aragón gracias a la absorción de la Orden del Santo Redentor, de Teruel, en 1196, que a su vez se había beneficiado de la disolución de la Orden de Monte Gaudio en 1188, fundada en Alfambra.

La influencia de la Orden del Temple era enorme.
Hasta el conocido Ricardo Corazón de León (Ricardo I de Inglaterra) fue un benefactor de la Orden y un magnate de ella, tanto que su escolta personal la componían Templarios y que a su muerte dicen fue vestido con el hábito de los mismos.

La pérdida de Tierra Santa, que volvió a caer en manos musulmanas, a las órdenes de Saladino, hizo que la orden perdiera poder frente a la Iglesia.



Pero fue Felipe IV de Francia, que fuertemente endeudado con la Orden, presionó al Papa Clemente V, para evitar pagar sus deudas y hacer desaparecer la orden.

Y así fue. En 1307 se realizó un detención masiva de templarios, interrogándolos y torturándolos hasta que confesaban lo que deseaban oir, y finalmente, quemados en la hoguera.

Triste final para la orden que más lucho a favor de la cristiandad. Pero la ambición es muy mala.
En 1312 oficialmente el Papa Clemente V dió por disuelta la orden.

El último Gran Maestre de la Orden fué Jacques de Molay, hijo de Juan, Señor de Lonvy, heredero de Mathe y Señor de Rahon, gran población cerca de Dôle, de la cual dependían muchas otras. pero principalmente Molay, y esta a su vez, era una parroquia de la Diócesis de Besançon, en el Deanato de Nenblans.
En 1307, el Papa Clemente V, Beltrán de Goth y el rey de Francia Felipe IV "El Hermoso" ordenaron la detención de Jacques de Molay bajo la acusación de sacrilegio contra la Santa Cruz, simonía, herejía e idolatría.
Molay declaró y reconoció, bajo tortura (¡y quien no, con setenta años!), los cargos que le habían sido impuestos; aunque con posterioridad se retractó, y por ello en 1314 fue quemado vivo frente a la Catedral de Nôtre Dame, donde nuevamente volvió a retractarse, en forma pública, de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamando la inocencia de la Orden y, según la leyenda (todo son leyendas, cuando no interesa), maldiciendo a los culpables de la conspiración:


"Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir." "Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año..."»


Las últimas palabras de Jacques de Molay en el momento de ser quemado, fueron proféticas.

En el plazo de un año, dicha maldición supúsose que comenzaba a cumplirse, con la muerte de Felipe IV (según Maurice Druon, a causa de un accidente cerebrovascular durante una expedición de caza); de Clemente V; y finalmente de Guillermo de Nogaret.
La semejanza física del último Gran Maestre de la Orden del Temple con la imagen del Santo Sudario o Sábana Santa de Turín, ha hecho ver en algunos que es Jacques de Molay y no Jesús el que dejó grabado su cuerpo después de ser salvajemente torturado (ver The Holy Blood and The Holy Grail)

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