viernes, 6 de septiembre de 2013

DIOS DE DIOSES

El henoteísmo, a diferencia del monoteísmo, reconoce a un Dios Supremo, sobre los demás dioses, o sea que reconoce que hay más dioses pero que Él  es, digamos, el "padre" de todos los demás dioses.

Los griegos, con Zeus a la cabeza de todos los dioses del Olimpo, es un claro exponente del henoteísmo.






También lo es la religión de los antiguos pueblos del norte de Europa, que creían en Odín como Dios Supremo, por encima de los demás dioses.



 Los egipcios, idem de idem con Amón-Ra a la cabeza de los dioses.




Y lo mismo pasa con las más importantes religiones politeístas. Siempre tienen a un dios Supremo creador de todo el Universo y del ser humano, a la cabeza de los dioses menores.

El monoteísmo, por el contrario, solo reconoce un solo y único Dios Creador. No existe más que un Dios, los demás son falsos, no existen. Tanto el judaísmo como las religiones que de él derivan con sus variantes, como el cristianismo, y siglos más tarde, el Islam, están de acuerdo con esta creencia.

En el cristianismo católico existe una tendencia muy extendida a tener fe y devoción (adorar) a otros "dioses" llamados por los creyentes "santos". Hay discrepancias entre los eruditos si ésto es así o no. Lo cierto es que a nivel popular, estas creencias han permanecido durante siglos, a veces sustituyendo una divinidad pagana por una cristiana, pero continuando con la "adoración".

Un ejemplo claro es que cada gremio tiene su "patrón" o "santo". Es una forma de sustituir a los antiguos dioses por divinidades cristianas.

Las Romerías son un claro ejemplo de lo que estoy diciendo. Esta fiesta popular de origen antiquísimo (hay documentación de romerías a dioses paganos en tiempos de los griegos y de los romanos) se celebra en muchos países de habla hispana, como Argentina, Chile, Costa Rica, México, Paraguay, etc..... y no digamos España.



Es una manifestación de fe y adoración a una virgen que ha sustituido a Dios.

Santiago de Compostela, Ntra Sra de Lourdes,La Virgen de Fátima, La Virgen de Guadalupe, etc son otros claros ejemplos de fe y adoración a santos que están en "competencia" con Dios.


Ntra. Sra. de Lourdes
Santuario de Lourdes























Nos olvidamos de adorar a Dios y solo dedicamos nuestra devoción a estas otras "divinidades" menores.
De hecho, y contradiciendo los mandamientos de la Ley de Dios, los cristianos católicos adoran estatuas, cosa prohibida por los cristianos ortodoxos y especialmente por los coptos, que conservan sus creencias intactas como en los primeros años del cristianismo.
En la Biblia podemos leer claramente las palabras de Dios, grabadas en las tablas de piedra entregadas a Moisés en el monte Sinaí:
GÉNESIS, 20, 4 y 5
4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,


Está más claro que el agua. No a las imágenes y menos a las estatuas.
Los judíos y los musulmanes respetan las órdenes de Dios, pero no así los cristianos.

Pero esto no queda aquí. Viene de muy antiguo, desde los orígenes del judaísmo.
En el Antiguo Testamento podemos leer numerosas citas que hacen sospechar que los antiguos hebreos creían en un Dios Supremo, evidentemente, pero que también, entre ellos, habían pueblos que en ciertos momentos de la historia, reconocían que había "otros dioses" menores. Y esto se llama Henoteísmo.

Veamos pues algunas citas extraídas de la Biblia on line:  http://www.bibliaonline.net/biblia/?lang=es-AR , en las que claramente se cita la existencia de los demás dioses:

Génesis, 3, 22
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Génesis, 11, 6 y 7
6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

Como podéis comprobar, Dios está hablando en plural. Se ha querido justificar lo del plural, pero a mi no me convence. El plural es el plural. Para designar un único Dios está el singular y punto.
Continuemos con más citas en las que los antiguos judíos reconocen que hay más dioses:

Éxodo, 15, 11
 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?


Éxodo, 18,11
Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos.

A partir del Éxodo, se empieza a reafirmar con rigurosidad el monoteísmo en su lucha contra el henoteísmo.

Éxodo, 20, 3
No tendrás dioses ajenos delante de mí  (Dios hablando con Moisés).

Éxodo, 34, 14
Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.

Rut, 1, 15
Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

Salmos, 97, 9
Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses.

Salmos, 136, 1,2,3,
1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
2 Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
3 Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.

Está  bastante claro la manifestación del henoteísmo en el primitivo judaísmo, que más tarde fue evolucionando hacia un monoteísmo rotundo, reafirmándose con los profetas y manteniéndose hasta nuestros días, entre los judíos y entre los musulmanes, no así entre los cristianos, puesto que consideramos a Jesús como Dios, y también al Espíritu Santo, algo imposible de entender por los más expertos sabios de la religión monoteísta cristiana. Le dan vueltas y vueltas para justificar una explicación que no se sostiene.
Son creencias de reminiscencias de antiguas religiones paganas.

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